viernes, 7 de marzo de 2008

Arte contemporáneo, según Enrique

Estoy de acuerdo sobre la adjetivación, pero disiento radicalmente de los fundamentos del diagnóstico. Pareciera que serían las privaciones las que nos templan el espíritu para poder tocar la tecla del arte. No es verdad. Por el contrario, yo creo que el hombre, liberado de sus necesidades vitales podría dedicarse integralmente a la creación, artística y también científica.
El problema no es la necesidad corpórea y sí la del capitalismo. No consumimos para vivir , vivimos para consumir. En este proceso de alienación perversa no pensamos en nuestra condición, en nuestra vida, en la tragedia humana. Sólo somos, en la vida privada, en el momento del arte y de la creación, consumidores. En esta triste condición sólo nos queda la banalidad, la frivolidad y la falta de interés. Nos aburrimos abrumadoramente, sin emociones más profundas. Los que comemos sin problemas, claro.

Enrique

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