... o de cómo tapar la luz del sol con un colador.
Lo que este medio ("El País") no dice -apenas insinúa para que nadie pueda decir que miente- es quiénes son los responsables por el brutal alza de los precios del petróleo y de los alimentos que se registran a nivel mundial. Y que está a punto de someter a una hambruna generalizada a vastos sectores de la humanidad (los que aún no están bajo ese azote).
En algunos periódicos de países del tercer mundo, -como se sabe manifiestamente gobernado por tiranuelos antidemocráticos, corruptos y demagógicos-, se llama a los bueyes por su nombre.
Y en esos medios se explica quiénes son los responsables de esta calamidad. Nos muestran que los culpables, tanto del alza del petróleo como del de los alimentos son los capitales especulativos y los fondos de inversión (la misma cosa) -de esos que han contratado a Aznar como "asesor" (vendedor de influencias)-, que han abandonado el negocio de las hipotecas y se han desplazado hacia las commodities (materias primas del agro) y el petróleo.
¿Por qué se han ido del rentable y parasitario negocio inmobiliario? Adivina adivinador... ¿Vds. oyeron hablar de las hipotecas basura de los EEUU, eufemísticamente llamadas hipotecas subprime? Por supuesto que sí. Bueno, fue un chiringuito que se montaron ellos para obtener fabulosos beneficios. Como no podía ser de otra manera, ese globo se pinchó, porque tenía fecha de caducidad. Pero al pincharse transfirió, como una metástasis, toda su putrefacción al sistema financiero internacional, incluído -y sobre todo- el europeo, cuyos bancos habían comprado los paquetes infectados que venían del país de los obesos descerebrados. Después de todo, los EEUU son "nuestros" aliados estratégicos, en los negocios y en las guerras de expoliación.
Ahí se pudrió todo y -como siempre- los primeros en salir de la ciénaga son los que la fabrican, como sucedió con el corralito en Argentina (para no ir a la quiebra, los bancos se llevaron toda la pasta que la población había depositado en ellos).
Así, estos fondos decidieron buscar nuevos nichos de negocios más seguros y de rentabilidad garantizada. Aunque eso signifique llevarnos al nicho a todos los demás.
Entonces, ¿qué hicieron? se metieron en dos sectores:
a) agricultura en el tercer mundo, cuya demanda está en alza debido a la producción de biocombustibles (ante el alza de los precios del petróleo). Así se ha producido un subida brutal en el precio de los alimentos, porque:
a.1) los campos se utilizan para la plantación -sobre todo- de soja (vegetal por excelencia para la producción de carburante);
a.2) se han dejado de destinar vastas superficies a cultivos alimentarios (maíz, girasol, hortifrutigranjeros, etc.), porque la soja es mucho más rentable. El resultado final: una brutal suba -por escasez- de los productos del campo y una completa deformación de la geografía de cultivos en el tercer mundo, que cada vez más son monocultivos de soja.
b) en el petróleo, maniobrando como sólo ellos saben hacerlo para elevar los precios a valores astronómicos. Y encima -como poseen el control sobre la prensa de la democracia de los negocios- "plantan" en la población la idea, el mensaje de que son los países de la OPEP (los productores), los responsables de esta suba. Es decir, de nuevo, Chávez y los canallas países tercermundistas. Y el círculo se cierra.
¡Qué casualidad!, en los dos segmentos de la economía mundial en que estas lacras se han introducido -las commodities y el petróleo-, los precios se han disparado a niveles astronómicos. Esto es lo que nuestros medios de la democracia de los negocios llaman la libertad de mercado, o también economía social (¿no será sucial?) de mercado.
Pero, como el olor a podrido está empezando a sentirse fuerte, Bruselas está pensando un impuesto Robin Hood, como dice la nota que anexo. Me llama la atención esta noticia, junto a otra que ha aparecido en el ABC: de que Pujol, el político catalán, teme que pueda producirse otro Mayo 68 en Europa, debido a las últimas inestabilidades económico sociales del sistema.
¿No será que están empezando a desconfiar de que los europeos empiecen a desgilipollarse y a darse cuenta de que la invitación al festín de los ricos también tenía fecha de caducidad, y se ha terminado?
Veremos. Tal vez las adormecidas y sobornadas poblaciones europeas empiecen a decir esta boca es mía.
La primera gran protesta ante la crisis
Bruselas prepara medidas ante la oleada de protestas en Europa
ANDREU MISSÉ - Bruselas - 12/06/2008
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Apremiada por la oleada de protestas y malestar generalizado de los ciudadanos por el disparo de los precios del petróleo y de los alimentos básicos, la Comisión Europea dio ayer luz verde a los Estados para que dispongan ayudar a los "más necesitados" y sectores más afectados. Bruselas propondrá un paquete de medidas más concreto y amplio en los próximos días, entre las que se barajan rebajas fiscales para potenciar la eficiencia y ahorro energético y el aumento de la transparencia en la gestión de los stocks de petróleo para luchar contra la especulación.
El precio del petróleoA FONDO
El espectacular incremento del crudo Ver cobertura completa
Las ayudas destinadas a los hogares que sufran el impacto más serio de la subida del precio del petróleo "serán temporales" y no deberán provocar "a largo plazo una distorsión de los precios". Entre los sectores específicos mencionados que podrán ser objeto de ayudas temporales se mencionó "la pesca, agricultura, transporte, químicas y energías renovables".
El presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, manifestó ayer su preocupación porque "el alza de los precios de los carburantes está reduciendo el poder de compra de los ciudadanos de la Unión, con un impacto más fuerte en las familias de renta más baja". "Necesitamos ahorrar energía", añadió Barroso, "y diversificar las fuentes de suministro".
Contra la especulación
El presidente de la Comisión propuso una combinación de medidas estructurales ante la convicción de que los precios permanecerán altos mucho tiempo. El plan contra el tercer choque petrolero y la inflación será analizado en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas la semana próxima.
La Comisión ha puesto en marcha un estudio sobre el funcionamiento de los mercados de petróleo con el objetivo de aumentar la transparencia y evitar que el manejo de los stocks de productos petrolíferos sea un campo para la especulación y uno de los causantes de la subida de los precios. En este sentido Bruselas está abierta a considerar todas las propuestas como el llamado "impuesto Robin Hood", que gravaría los beneficios de las petroleras para destinar su recaudación a las familias más desfavorecidas y sectores más necesitados.
Otra medida en la que se trabaja es la de establecer estímulos fiscales como sería la aplicación de tipos reducidos de IVA para premiar a las empresas que realicen esfuerzos de ahorro energético. La Comisión también analiza la posibilidad de modificar la fiscalidad de los productos energéticos.
jueves, 12 de junio de 2008
miércoles, 4 de junio de 2008
Francia: un escándalo en el corazón primermundista
El amigo Héctor Durana me ha hecho llegar esta crónica desde Francia, país en el que reside. Por lo cual, como puede inferirse, lo relatado ha sucedido en el corazón de una sociedad del "primer (ja, ja, ja) mundo". La misma que se atribuye haber dado pie a la Declaración de los Derechos del Hombre.
Me parece una descripción sutil y transparente de la entente entre dos -de los tres- fundamentalismos monoteístas que están arrastrando a nuestro pobre mundo a un delirio sin fin y a un desenfreno del arbitrio, como hacía mucho no veíamos.
El fundamentalismo árabe musulmán, protegido y apoyado por el fundamentalismo cristiano neoliberal de Sarkobush -como bien lo define el amigo- en una entente despreciable, que retrotrae a la humanidad a sus peores momentos.
Hago mías las palabras y el posicionamiento de Héctor sobre el asunto. Y aprovecho para manifestar cada vez más azorado ante el evidente avance del fascismo en el mundo occidental y cristiano "primermundista".
Y, tal como sucedió en su primera aparición, las muy democráticas sociedades europeas calladitas la boca. Cuando no, activas partícipes, como en el caso de la Italia del molusco Berlusconi.
Cuando la verdad no se puede asumir, es la mentira la que obliga
Por los Tribunales de Francia, corre un viento de vergüenza... Pasa que contrariamente a como sucede en tantos otros casos sobre los que no recae la atención pública, esta vez hay un caso judicial que remueve más allá del "establishment" y uno de los pilares mismos del Pacto Social Francés, en lo que toca a los derechos y deberes, a saber: el contenido sin falsificaciones ni imposturas -y la vigencia misma- del Estado Laico. En algo más de un siglo exitoso de aplicación de la separación de la Iglesia y el Estado, salvo durante la sola excepción de los años de la ocupación nazi y del gobierno de Petain (1939/1945), y ahora por la acción conjugada del integrismo musulmán y del neoliberalismo de Sarkobush, la laicidad como práctica, a pesar de ciertas contorsiones conocidas, ha servido en este país para que ateos y confesos convivan sin ultrajarse unos a otros, sin obligarse en lo esencial a creer o lo contrario, en el terreno de la fe... Así, es el ciudadano quien se ocupa de la res-pública.
Pero aquí va el fardo: hace dos meses hubo un fallo de un Tribunal Civil del Noroeste de Francia que anuló un matrimonio... tal como tantos otros lo han sido... teniendo como consecuencia la disolución... pero no por las mismas razones...
Para entender mejor este caso, vale recordar un tramo de la historia de Espartaco... Es la escena en que un soldado romano -espada en mano- trata de arrancar de mentira-verdad a Hugo, un ex-esclavo que se uniera en la lucha con aquel general de hombres libres... El legionario aullaba apuntando con su espada el cuello de aquél que yacía por tierra, a sus pies: -"¡Va de tu garganta, maldito seas, dime la verdad sobre quién eres !!!"... El silencio que siguió a la inquisición fue por terror, según algunos testigos... por dignidad, según otros...-"Dime la verdad, miserable cobarde !!!"El arma daba amplitud al verbo, según algunos testigos, y socavaba la legitimidad del acto y lo contradecía, para otros... Porque ¿quién puede exigir verdad a quién somete?
Alberto, vuelvo al fallo del Juzgado Civil...o más bien sigo en él... Ocurre que el dictamen se apoya en que: "una de las causas de disolución del matrimonio se concretiza si de lo considerado se desprende que se comprueba que se (al menos uno de los contrayentes) ha mentido sobre una calidad esencial de uno de los contratantes..." ¡TEXTUAL !!! En este caso juzgado, el marido denunciante, comprobó la noche de bodas, contra lo afirmado por su hasta allí amada mujer, que ella no era virgen. Y exigió inmediatamente la anulación del matrimonio... a lo que finalmente accedió el tribunal, según se dice por los corredores del Palacio (¿de Justicia?) luego de mil ires y venires entre familias de uno y otro y mediadores indefinidos, tal vez de hasta alguna mezquita interesada en virtudes y verdades arrancadas por la presión social brutal y ancestral ya.
En este país que se jacta de haber sido el origen de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (del Hombre) todavía se practican a escondidas, por miles, la monstruosidad de la escisión, y centenares de miles de jóvenes mujeres de familias árabes viven sometidas al chantaje y al terror familiar que les elige esposo y futuro "según la tradicion musulmana"... Como si esto fuera poco, en país LAICO la cosa se supo porque no podía ocultarse, como cuando se encierra un animal muerto en un saco... cuando hecha con el tiempo muy mal olor... Primero fue un rumor, luego fue que alguien lo balbuceó incompleto ante una editorial... Ocurre que la Ministra de la Justicia es todavía Rachida Dati, que posara indecorosa al comienzo de la era "bling-bling" en "Jours de France", es la misma señora que parece que no devolvía "por olvido" una parte del costosísimo "ajuar" que le cedieran algunos de los modistos más famosos de la Ciudad Luz para que hiciera sus fotos de super lujo en las revistas del jet-set más mundano... sin opiniones irritadas vertidas ni en los peristilos, ni en los jardines de juegos de aguas... Esta Dati, señora que fue pero no ya, comentó al comentar... que "ella había pasado por el mismo camino..."Y que "ella, (LA MINISTRA-INTEGRADA) apoyaba la decisión porque permitía a esa pobre mujer deshacerse de un matrimonio impuesto" (!!!). Como que un ministro, que debe ser laico por obligación constitucional, diga pûblicamente que "el fin justifica los medios".
Hay más, y peor. Cabe preguntarse que si este caso sienta jurisprudencia... ¿a dónde vamos ??? Esto fue así hasta que ayer la levadura hizo montar demasiado la torta de la opinión pública y que unos tras otro, algunos monolitos que todavía quedan, hablaban de náusea y otros síntomas parecidos ante lo hecho y dicho hasta alli, comprendida la Ministra y los "frailes árabes"... Por parte del integrismo "ni palabra", aunque cada uno sabe que en la espada del romano que reclamaba respeto, más arriba en mi relato, la actitud es esclarecedora... Hoy, porque esto parece un aspecto neo-liberal-social-DESCALABRADO, varias cosas: Por un lado la ministra se desdijo una vez más, y pidió que intervenga el Procurador de Lille (Norte de Francia) que depende jurídicamente de sus instrucciones... El Procurador pidió al fin de la tarde que se deshaga el fallo del Tribunal... (¿Es que los van a casar de nuevo ???).
El oscurantismo, esta falsa libertad por ejemplo de llevar ocultando una mujer vergonzante bajo un manto de telas crea espacios de desquicio como el que relato aquí. El neoliberalismo Sarkobushista, puritano para los otros y deseoso de llevar todo en un puño (seguramente hasta su propia polla) securitario, apoya con descaro el maximalismo teológico, al son de un papa que ya devolvió sus fueros a la iglesia más reaccionaria... Nombro aquella de la misa en latín, la logia P2 y el Banco Ambrosiano que ni el anterior se había animado a reciclar... este costado católico exasperado...y del lado musulmán-extremista BIENVENIDO todo lo que estructura para fijar la conducta con el modelo más retrógrado de sus creencias o más bien de sus prácticas, con el criterio con que ya se han mostrado brillantes por el mundo engendrando Al-Qaida... Aquí los usan para comprar la paz en los suburbios de las grandes ciudades de Francia...
Y así estamos, Alberto... juntando presión en las barriadas a integrar en la república, volviendo atrás dos siglos!!! ¿Qué puede quedar de digno en un hombre que imagine a la mujer, la relación con una mujer, según estas normas y procederes? ¿Qué puede hacer de digno una mujer sin rebelarse y luchar contra esta represión social inconcebible ? Cuando la derecha no renuncia a sus taras congénitas y la izquierda renuncia a sus principios fundamentales lo que aparece estúpidamente ante la sociedad -como el combate entre el vicio y la virtud-, esconde por ejemplo la diferencia abismal entre la libertad y la dependencia.
No puedo asegurarte si fue leyendo Erich Fromm o 20 poemas de amor y una cancion desesperada, en el tiempo en que me embriagó por primera vez el perfume de una mujer... pero recuerdo haber aprendido por ese entonces que lo importante no era ser el primero... sino el último... Me parece que de todo esto se puede discurrir largo y tendido, por lo que te hago llegar lo que me parece abrir el diálogo sobre un tema esencial... Recibe un abrazo fraternal. Hector Durana
Me parece una descripción sutil y transparente de la entente entre dos -de los tres- fundamentalismos monoteístas que están arrastrando a nuestro pobre mundo a un delirio sin fin y a un desenfreno del arbitrio, como hacía mucho no veíamos.
El fundamentalismo árabe musulmán, protegido y apoyado por el fundamentalismo cristiano neoliberal de Sarkobush -como bien lo define el amigo- en una entente despreciable, que retrotrae a la humanidad a sus peores momentos.
Hago mías las palabras y el posicionamiento de Héctor sobre el asunto. Y aprovecho para manifestar cada vez más azorado ante el evidente avance del fascismo en el mundo occidental y cristiano "primermundista".
Y, tal como sucedió en su primera aparición, las muy democráticas sociedades europeas calladitas la boca. Cuando no, activas partícipes, como en el caso de la Italia del molusco Berlusconi.
Cuando la verdad no se puede asumir, es la mentira la que obliga
Por los Tribunales de Francia, corre un viento de vergüenza... Pasa que contrariamente a como sucede en tantos otros casos sobre los que no recae la atención pública, esta vez hay un caso judicial que remueve más allá del "establishment" y uno de los pilares mismos del Pacto Social Francés, en lo que toca a los derechos y deberes, a saber: el contenido sin falsificaciones ni imposturas -y la vigencia misma- del Estado Laico. En algo más de un siglo exitoso de aplicación de la separación de la Iglesia y el Estado, salvo durante la sola excepción de los años de la ocupación nazi y del gobierno de Petain (1939/1945), y ahora por la acción conjugada del integrismo musulmán y del neoliberalismo de Sarkobush, la laicidad como práctica, a pesar de ciertas contorsiones conocidas, ha servido en este país para que ateos y confesos convivan sin ultrajarse unos a otros, sin obligarse en lo esencial a creer o lo contrario, en el terreno de la fe... Así, es el ciudadano quien se ocupa de la res-pública.
Pero aquí va el fardo: hace dos meses hubo un fallo de un Tribunal Civil del Noroeste de Francia que anuló un matrimonio... tal como tantos otros lo han sido... teniendo como consecuencia la disolución... pero no por las mismas razones...
Para entender mejor este caso, vale recordar un tramo de la historia de Espartaco... Es la escena en que un soldado romano -espada en mano- trata de arrancar de mentira-verdad a Hugo, un ex-esclavo que se uniera en la lucha con aquel general de hombres libres... El legionario aullaba apuntando con su espada el cuello de aquél que yacía por tierra, a sus pies: -"¡Va de tu garganta, maldito seas, dime la verdad sobre quién eres !!!"... El silencio que siguió a la inquisición fue por terror, según algunos testigos... por dignidad, según otros...-"Dime la verdad, miserable cobarde !!!"El arma daba amplitud al verbo, según algunos testigos, y socavaba la legitimidad del acto y lo contradecía, para otros... Porque ¿quién puede exigir verdad a quién somete?
Alberto, vuelvo al fallo del Juzgado Civil...o más bien sigo en él... Ocurre que el dictamen se apoya en que: "una de las causas de disolución del matrimonio se concretiza si de lo considerado se desprende que se comprueba que se (al menos uno de los contrayentes) ha mentido sobre una calidad esencial de uno de los contratantes..." ¡TEXTUAL !!! En este caso juzgado, el marido denunciante, comprobó la noche de bodas, contra lo afirmado por su hasta allí amada mujer, que ella no era virgen. Y exigió inmediatamente la anulación del matrimonio... a lo que finalmente accedió el tribunal, según se dice por los corredores del Palacio (¿de Justicia?) luego de mil ires y venires entre familias de uno y otro y mediadores indefinidos, tal vez de hasta alguna mezquita interesada en virtudes y verdades arrancadas por la presión social brutal y ancestral ya.
En este país que se jacta de haber sido el origen de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (del Hombre) todavía se practican a escondidas, por miles, la monstruosidad de la escisión, y centenares de miles de jóvenes mujeres de familias árabes viven sometidas al chantaje y al terror familiar que les elige esposo y futuro "según la tradicion musulmana"... Como si esto fuera poco, en país LAICO la cosa se supo porque no podía ocultarse, como cuando se encierra un animal muerto en un saco... cuando hecha con el tiempo muy mal olor... Primero fue un rumor, luego fue que alguien lo balbuceó incompleto ante una editorial... Ocurre que la Ministra de la Justicia es todavía Rachida Dati, que posara indecorosa al comienzo de la era "bling-bling" en "Jours de France", es la misma señora que parece que no devolvía "por olvido" una parte del costosísimo "ajuar" que le cedieran algunos de los modistos más famosos de la Ciudad Luz para que hiciera sus fotos de super lujo en las revistas del jet-set más mundano... sin opiniones irritadas vertidas ni en los peristilos, ni en los jardines de juegos de aguas... Esta Dati, señora que fue pero no ya, comentó al comentar... que "ella había pasado por el mismo camino..."Y que "ella, (LA MINISTRA-INTEGRADA) apoyaba la decisión porque permitía a esa pobre mujer deshacerse de un matrimonio impuesto" (!!!). Como que un ministro, que debe ser laico por obligación constitucional, diga pûblicamente que "el fin justifica los medios".
Hay más, y peor. Cabe preguntarse que si este caso sienta jurisprudencia... ¿a dónde vamos ??? Esto fue así hasta que ayer la levadura hizo montar demasiado la torta de la opinión pública y que unos tras otro, algunos monolitos que todavía quedan, hablaban de náusea y otros síntomas parecidos ante lo hecho y dicho hasta alli, comprendida la Ministra y los "frailes árabes"... Por parte del integrismo "ni palabra", aunque cada uno sabe que en la espada del romano que reclamaba respeto, más arriba en mi relato, la actitud es esclarecedora... Hoy, porque esto parece un aspecto neo-liberal-social-DESCALABRADO, varias cosas: Por un lado la ministra se desdijo una vez más, y pidió que intervenga el Procurador de Lille (Norte de Francia) que depende jurídicamente de sus instrucciones... El Procurador pidió al fin de la tarde que se deshaga el fallo del Tribunal... (¿Es que los van a casar de nuevo ???).
El oscurantismo, esta falsa libertad por ejemplo de llevar ocultando una mujer vergonzante bajo un manto de telas crea espacios de desquicio como el que relato aquí. El neoliberalismo Sarkobushista, puritano para los otros y deseoso de llevar todo en un puño (seguramente hasta su propia polla) securitario, apoya con descaro el maximalismo teológico, al son de un papa que ya devolvió sus fueros a la iglesia más reaccionaria... Nombro aquella de la misa en latín, la logia P2 y el Banco Ambrosiano que ni el anterior se había animado a reciclar... este costado católico exasperado...y del lado musulmán-extremista BIENVENIDO todo lo que estructura para fijar la conducta con el modelo más retrógrado de sus creencias o más bien de sus prácticas, con el criterio con que ya se han mostrado brillantes por el mundo engendrando Al-Qaida... Aquí los usan para comprar la paz en los suburbios de las grandes ciudades de Francia...
Y así estamos, Alberto... juntando presión en las barriadas a integrar en la república, volviendo atrás dos siglos!!! ¿Qué puede quedar de digno en un hombre que imagine a la mujer, la relación con una mujer, según estas normas y procederes? ¿Qué puede hacer de digno una mujer sin rebelarse y luchar contra esta represión social inconcebible ? Cuando la derecha no renuncia a sus taras congénitas y la izquierda renuncia a sus principios fundamentales lo que aparece estúpidamente ante la sociedad -como el combate entre el vicio y la virtud-, esconde por ejemplo la diferencia abismal entre la libertad y la dependencia.
No puedo asegurarte si fue leyendo Erich Fromm o 20 poemas de amor y una cancion desesperada, en el tiempo en que me embriagó por primera vez el perfume de una mujer... pero recuerdo haber aprendido por ese entonces que lo importante no era ser el primero... sino el último... Me parece que de todo esto se puede discurrir largo y tendido, por lo que te hago llegar lo que me parece abrir el diálogo sobre un tema esencial... Recibe un abrazo fraternal. Hector Durana
domingo, 1 de junio de 2008
Empecemos a discutir la derecha
Por Nicolás Casullo
Derecha. Herencia de los asambleístas de 1789 en París. Palabra que muy pocos se asumen cabalmente hoy. Definición que ha perdido lares ideológicos. ¿Dónde empezar a buscar la derecha? ¿En la oposición al Gobierno? Por cierto. ¿En la interna del justicialismo? Sin duda. ¿Cómo repensarla en sus formas actuales? A partir del lockout del agro se vuelve a discutir ahora el tema de la derecha política e ideológica, frente a la "nueva nación agraria como reserva moral de la nación", según ciertos medios golpistas, evocantes de añejas "reservas morales de la patria".Dilema enredado y a examinar, cuando la derecha no pretende ser, hoy en la Argentina y en otros países, un partido desde sus antiguas prosapias, o que busque un nuevo traje que la delate. Tampoco una programática que aparezca "contra alguien en especial". Más bien una adopción para todos, que se yergue y aduce la desintegración de "anacronismos" basados en las vetustas ideas de "conflicto" político, de "intereses opuestos enfrentados", de "lucha social". La derecha es, desde hace años, activa: de avanzada. Es una permanente operatoria cultural de alto despliegue sobre la ciudadanía, como comienza a evidenciarse en nuestro caso con el apoyo de importantes sectores "al campo".
La derecha en Occidente constituye un armado modernizante desde una opinión pública mediática expandida diariamente. Configura el reacomodamiento de un tardo capitalismo, camino hacia otro estado de masas, incluidos amplios segmentos progresistas conservadurizados. Operatoria que busca plantear el fin de las ideologías, el fin de las disputas de clase, el fin de las derechas y las izquierdas, precisamente como premisas disolventes de todo sentido de conciencia sobre lo que realmente sucede con la historia que se pisa. No azarosamente, crece desde que el dominio económico tuvo que endurecer y dividir el planeta, desde los '80, entre perdedores y ganadores netos.
Lo mediático es hoy su gran operador: el espíritu de época encarnado, diría Hegel. Derecha como Sociedad Cultural que nos cuenta el itinerario de los procesos. Que coloca los referentes y las figuras, y decide cómo encuadrar lo que se tiene que ver y lo que no se tiene que ver. La derecha, desde esta operatividad cultural, es la disolvencia de lugares y memorias. Es un relato estrábico, como política despolitizadora a golpes de primeros planos y títulos sobreimpresos.
Un buen ejemplo de esto podría ser Eduardo Buzzi, representante de la Federación Agraria, que concita en su discurso todos los signos de la desintegración de lo ideológico. Del agrietamiento de lo que antecede a una historia, y también de lo que la proyectaría hacia adelante. Se sitúa en una zona propicia de un discurso post-político, magmático. En un no lugar, que en realidad es "el lugar" propicio. Todo se vuelve equivalente, decible, posicionante. Ex militante del PC, miembro de la CTA, ha aportado, sin embargo, con su voz la argamasa política clave en su alianza con Miguens y Llambías, para situar a la oligarquía agraria en el pico de sus aspiraciones como nunca en los últimos 50 años, en tanto histórico conglomerado de poder. A su vez –paralelo a las cacerolas antipopulares de Barrio Norte pidiendo la caída del gobierno–, Buzzi llegó a solicitar nada menos que la reestatización de YPF, se arrodilló devoto frente a la virgen campestre de la nueva "patria agraria", y demandó, junto a las rutas, imitar lo que hacía Evo Morales en Bolivia, el líder indígena jaqueado por la sojera Santa Cruz de la Sierra, socia ideológica de nuestro agro alzado repartiendo escarapelas "por otro ordenamiento" que respete dividendos.
Un vaudeville bajo lógica mediática que precisamente suele alcanzar lo que se propone: trasmitir "una realidad nacional" en capítulos, indiferenciada, incorporable a la experiencia plateística donde "todo es posible de darse". Donde nada es definido ni reconocible, ni da cuenta de algún sentido mayor. Un armado de situaciones a componer y recomponer bajo matriz teleteatral, cuyo objetivo es construir protagonistas esporádicos (como presencias "legalizadas por la cámara") de corte contrainstitucional y antiinstitucional. Pulverizar desde pantalla –entre comicio y comicio nacional– toda posibilidad de "calidad institucional", de representación institucional dada, a partir de intereses afectados en alianza con medios de masas primos hermanos.
El mundo en estado de derecha
Hace tres décadas, y a raíz del rotundo empuje con que se expandió la estrategia de la revolución conservadora, el francés Pierre Dommergues planteó lo siguiente: "Los neoconservadores se proponen una revolución cultural que destrone el actual régimen de partidos y deje atrás a los referentes sociales de la izquierda democrática. La lucha se dará en el campo cultural y de massmedia para un tiempo de reordenamiento de mercado donde desaparezcan las variables de izquierda y derecha como paradigmas de orientación social, en pos de limitar a las demandas democráticas y a los Estados de corte social. Se ofrece, como sustitución, un liberal conservadurismo y un liberal modernismo, que más allá de sus divergencias coincidan en la voluntad de imponer una nueva repartición de la riqueza, disciplinar a la mano de obra, descalificar toda política que se resista a este disciplinamiento y establecer una nueva forma de consenso. Es una amplia operación de reestructuración cultural de gobernabilidad para correr a la sociedad en su conjunto hacia la derecha, a través de un Partido del Orden Democrático. Es una nueva sociedad de la información para un nuevo tiempo moral". Sin duda estamos discutiendo el abrumador éxito de esta profunda estrategia cultural, que tres décadas atrás fue estudiada para entender no solo qué sería la sociedad conservadora, sino, sobre todo, cómo esa batalla en el plano de las interpretaciones –desde la derecha política en EE.UU. y hacia el orbe– significaba invisibilizar este propio proceso resimbolizador para una nueva edad del sistema.
La revolución conservadora significó la permanente constitución de un nuevo sentido común, a partir de una inédita capacidad tecnoinformativa para generar estados de masas. Un fenómeno creciente y a la vista, que en 1989 le hizo decir al socialista Norberto Bobbio "A medida que las decisiones resultan cada vez de orden técnico mediático y cada vez menos políticas, ¿no es contradictorio pedir cada vez más democracia en una sociedad cada vez más tecnificada y privatizada en sus enunciaciones?".
No se está por lo tanto frente a una conspiración imperialista. Ni frente a una entelequia de la CIA. Asistimos sí a una edad civilizatoria de éxito tecno-cultural de los poderes –de las derechas– sobre los desechos de una histórica izquierda que había predominado como conciencia mayoritaria de masas para la edad "del progreso social y de los pueblos" entre 1945 y 1980. Discutir la derecha en nuestro país es entonces debatir, en principio, no un partido ni una figura. Es desollar una cultura que se fue desplegando, supuestamente "fuera de la política": en lo indiscernible de las posiciones. En cómo me compro una remera o miro al otro. Cultura común y silvestre, que recién se activa políticamente cuando las circunstancias de los dominios societales lo creen necesario. Puede ser con una nueva ley contra inmigrantes de la Unión Europea. O con la calidad de presunto terrorista a ser desaparecido en cualquier parte de USA. O con los millones de sin trabajo, sin papeles, sin escolaridad, que registran como abstractos "ciudadanos votantes" y se resisten a las falsas mesas "del consenso". Sujetos que precisarían de una "salvación moral" a cargo de las clases pudientes que los rescate de ser acarreados como ganado. Cultura de derecha, que hospeda a las políticas de derecha.La genética del mercadoComenzar a explorar la derecha no es, en principio, fijar demasiada atención en Carrió, Macri, Reutemann, López Murphy o Scioli. Se trata, preferentemente, de visitar, antes, las maternidades de la criatura: nuestro diálogo cotidiano y familiar con el mundo de sus obstetras. Activar lo audiovisual hegemónico y de mayor audiencia. ¿Qué nos cuenta esa criatura? Veamos.
La historia: será siempre, por sobre todo, el hallazgo individual. El caso. Los antípodas de las masas como historia.
La pobreza: una latente amenaza delictiva, un paisaje de miseria inalterable como tipología geográfica de "lo malo" en la ciudad. La cultura ajena al espectador.
El hambre: algo que ya no tendría ideología ni biografía social, un ícono suelto en la vidriera para cualquier retórica del espinel político.
Lo policial: lo que debería incorporarse idealmente, como ortopedia, al núcleo familiar protegido. Un policía al lado mío.
El Estado regulador, interventor, recaudador: un espacio ineficiente (ilegitimado), que "gasta mi dinero" y corrupto (por político).
La política: un descrédito en manos de zánganos que podría existir como no existir para lo que hace falta.
La nota policial: en tanto amedrentación y reclamo de seguridad, pasa a ser el verdadero estado social de la vieja política a cancelar. Lo que escapa a la "Ley y concordia" del mercado. Lo comunitario: una utopía solitaria entre yo, el negocio y "mi bolsillo" (tenga 100 pesos o mil hectáreas adentro).
Lo nacional: un espacio a-histórico, siempre al borde del caos que sólo victimiza. Con habitantes nunca representados por nadie, solo por el foco de la cámara, y donde la única noticia es que la política ya ha fallado, siempre, antes de empezar.
La nueva comunidad pos-solidaria es ahora una sociedad en tanto arquitectura de servicios que "me debe servir" con la eficiencia modélica de lo privado selecto. Ya no soy parte de la memoria de lo público, de los hospitales sociales y universidades políticas hoy en crisis, sino que me trasvestí en un cliente exigente del otro lado del mostrador.
La libertad: el simple pasaje desde el "libre consumidor" al "libre sufragista" sin identidad, alabado por sin partido, por vaciado en cada elección, a punto de comprar algo "genuinamente" entrando al escaparate del cuarto oscuro.
La gente: un "yo" sublimado, absuelto en tanto construcción narrativa. Una unidad personal "auténtica", que representa un muchos en tanto estos muchos no se constituyan en otro tipo de "yo" (como sujeto político identificado), y permanezca como infinita clase media de "empleados" por el capitalismo, en una competitiva y ansiada igualdad de explotados.
Lo sindical, lo popular, los desocupados: una realidad indiscernible de hombres de a "grupos". Algo que debe vivir a distancia de mi vida y que "el Estado no atiende". Seres organizados para algo que nunca se sabe. Imagen mítica en pantalla con palos y pasamontañas. No blancos, peligrosos en conjunto, dirigidos por vagos, punteros, jefes de barriadas y líderes pagados. Un otro cultural y existencial que como nunca, en la Argentina de la plenitud informativa y formativa, ha alcanzado casi el apogeo de una lucha cultural de clases de lo gorila sobre lo peronista, como un racismo no disimulado sobre lo popular, gremial y piquetero: universo de la negatividad política, del voto subnormal y de politizados a propinas.
Sobre este tablero mediático hegemónico, la nueva derecha, hoy como semilla de república agroconservadora, juega siempre de local. El trabajo del sentido común, de ver el mundo, le viene ya dado. Y desde ahí aspira ahora a convertirse en bloque social histórico, desde sus núcleos de neorrentistas, nuevos arrendatarios y bisoños inversionistas especuladores que le amplían sin duda el campo cultural de ciudadanía.
Derecha. Herencia de los asambleístas de 1789 en París. Palabra que muy pocos se asumen cabalmente hoy. Definición que ha perdido lares ideológicos. ¿Dónde empezar a buscar la derecha? ¿En la oposición al Gobierno? Por cierto. ¿En la interna del justicialismo? Sin duda. ¿Cómo repensarla en sus formas actuales? A partir del lockout del agro se vuelve a discutir ahora el tema de la derecha política e ideológica, frente a la "nueva nación agraria como reserva moral de la nación", según ciertos medios golpistas, evocantes de añejas "reservas morales de la patria".Dilema enredado y a examinar, cuando la derecha no pretende ser, hoy en la Argentina y en otros países, un partido desde sus antiguas prosapias, o que busque un nuevo traje que la delate. Tampoco una programática que aparezca "contra alguien en especial". Más bien una adopción para todos, que se yergue y aduce la desintegración de "anacronismos" basados en las vetustas ideas de "conflicto" político, de "intereses opuestos enfrentados", de "lucha social". La derecha es, desde hace años, activa: de avanzada. Es una permanente operatoria cultural de alto despliegue sobre la ciudadanía, como comienza a evidenciarse en nuestro caso con el apoyo de importantes sectores "al campo".
La derecha en Occidente constituye un armado modernizante desde una opinión pública mediática expandida diariamente. Configura el reacomodamiento de un tardo capitalismo, camino hacia otro estado de masas, incluidos amplios segmentos progresistas conservadurizados. Operatoria que busca plantear el fin de las ideologías, el fin de las disputas de clase, el fin de las derechas y las izquierdas, precisamente como premisas disolventes de todo sentido de conciencia sobre lo que realmente sucede con la historia que se pisa. No azarosamente, crece desde que el dominio económico tuvo que endurecer y dividir el planeta, desde los '80, entre perdedores y ganadores netos.
Lo mediático es hoy su gran operador: el espíritu de época encarnado, diría Hegel. Derecha como Sociedad Cultural que nos cuenta el itinerario de los procesos. Que coloca los referentes y las figuras, y decide cómo encuadrar lo que se tiene que ver y lo que no se tiene que ver. La derecha, desde esta operatividad cultural, es la disolvencia de lugares y memorias. Es un relato estrábico, como política despolitizadora a golpes de primeros planos y títulos sobreimpresos.
Un buen ejemplo de esto podría ser Eduardo Buzzi, representante de la Federación Agraria, que concita en su discurso todos los signos de la desintegración de lo ideológico. Del agrietamiento de lo que antecede a una historia, y también de lo que la proyectaría hacia adelante. Se sitúa en una zona propicia de un discurso post-político, magmático. En un no lugar, que en realidad es "el lugar" propicio. Todo se vuelve equivalente, decible, posicionante. Ex militante del PC, miembro de la CTA, ha aportado, sin embargo, con su voz la argamasa política clave en su alianza con Miguens y Llambías, para situar a la oligarquía agraria en el pico de sus aspiraciones como nunca en los últimos 50 años, en tanto histórico conglomerado de poder. A su vez –paralelo a las cacerolas antipopulares de Barrio Norte pidiendo la caída del gobierno–, Buzzi llegó a solicitar nada menos que la reestatización de YPF, se arrodilló devoto frente a la virgen campestre de la nueva "patria agraria", y demandó, junto a las rutas, imitar lo que hacía Evo Morales en Bolivia, el líder indígena jaqueado por la sojera Santa Cruz de la Sierra, socia ideológica de nuestro agro alzado repartiendo escarapelas "por otro ordenamiento" que respete dividendos.
Un vaudeville bajo lógica mediática que precisamente suele alcanzar lo que se propone: trasmitir "una realidad nacional" en capítulos, indiferenciada, incorporable a la experiencia plateística donde "todo es posible de darse". Donde nada es definido ni reconocible, ni da cuenta de algún sentido mayor. Un armado de situaciones a componer y recomponer bajo matriz teleteatral, cuyo objetivo es construir protagonistas esporádicos (como presencias "legalizadas por la cámara") de corte contrainstitucional y antiinstitucional. Pulverizar desde pantalla –entre comicio y comicio nacional– toda posibilidad de "calidad institucional", de representación institucional dada, a partir de intereses afectados en alianza con medios de masas primos hermanos.
El mundo en estado de derecha
Hace tres décadas, y a raíz del rotundo empuje con que se expandió la estrategia de la revolución conservadora, el francés Pierre Dommergues planteó lo siguiente: "Los neoconservadores se proponen una revolución cultural que destrone el actual régimen de partidos y deje atrás a los referentes sociales de la izquierda democrática. La lucha se dará en el campo cultural y de massmedia para un tiempo de reordenamiento de mercado donde desaparezcan las variables de izquierda y derecha como paradigmas de orientación social, en pos de limitar a las demandas democráticas y a los Estados de corte social. Se ofrece, como sustitución, un liberal conservadurismo y un liberal modernismo, que más allá de sus divergencias coincidan en la voluntad de imponer una nueva repartición de la riqueza, disciplinar a la mano de obra, descalificar toda política que se resista a este disciplinamiento y establecer una nueva forma de consenso. Es una amplia operación de reestructuración cultural de gobernabilidad para correr a la sociedad en su conjunto hacia la derecha, a través de un Partido del Orden Democrático. Es una nueva sociedad de la información para un nuevo tiempo moral". Sin duda estamos discutiendo el abrumador éxito de esta profunda estrategia cultural, que tres décadas atrás fue estudiada para entender no solo qué sería la sociedad conservadora, sino, sobre todo, cómo esa batalla en el plano de las interpretaciones –desde la derecha política en EE.UU. y hacia el orbe– significaba invisibilizar este propio proceso resimbolizador para una nueva edad del sistema.
La revolución conservadora significó la permanente constitución de un nuevo sentido común, a partir de una inédita capacidad tecnoinformativa para generar estados de masas. Un fenómeno creciente y a la vista, que en 1989 le hizo decir al socialista Norberto Bobbio "A medida que las decisiones resultan cada vez de orden técnico mediático y cada vez menos políticas, ¿no es contradictorio pedir cada vez más democracia en una sociedad cada vez más tecnificada y privatizada en sus enunciaciones?".
No se está por lo tanto frente a una conspiración imperialista. Ni frente a una entelequia de la CIA. Asistimos sí a una edad civilizatoria de éxito tecno-cultural de los poderes –de las derechas– sobre los desechos de una histórica izquierda que había predominado como conciencia mayoritaria de masas para la edad "del progreso social y de los pueblos" entre 1945 y 1980. Discutir la derecha en nuestro país es entonces debatir, en principio, no un partido ni una figura. Es desollar una cultura que se fue desplegando, supuestamente "fuera de la política": en lo indiscernible de las posiciones. En cómo me compro una remera o miro al otro. Cultura común y silvestre, que recién se activa políticamente cuando las circunstancias de los dominios societales lo creen necesario. Puede ser con una nueva ley contra inmigrantes de la Unión Europea. O con la calidad de presunto terrorista a ser desaparecido en cualquier parte de USA. O con los millones de sin trabajo, sin papeles, sin escolaridad, que registran como abstractos "ciudadanos votantes" y se resisten a las falsas mesas "del consenso". Sujetos que precisarían de una "salvación moral" a cargo de las clases pudientes que los rescate de ser acarreados como ganado. Cultura de derecha, que hospeda a las políticas de derecha.La genética del mercadoComenzar a explorar la derecha no es, en principio, fijar demasiada atención en Carrió, Macri, Reutemann, López Murphy o Scioli. Se trata, preferentemente, de visitar, antes, las maternidades de la criatura: nuestro diálogo cotidiano y familiar con el mundo de sus obstetras. Activar lo audiovisual hegemónico y de mayor audiencia. ¿Qué nos cuenta esa criatura? Veamos.
La historia: será siempre, por sobre todo, el hallazgo individual. El caso. Los antípodas de las masas como historia.
La pobreza: una latente amenaza delictiva, un paisaje de miseria inalterable como tipología geográfica de "lo malo" en la ciudad. La cultura ajena al espectador.
El hambre: algo que ya no tendría ideología ni biografía social, un ícono suelto en la vidriera para cualquier retórica del espinel político.
Lo policial: lo que debería incorporarse idealmente, como ortopedia, al núcleo familiar protegido. Un policía al lado mío.
El Estado regulador, interventor, recaudador: un espacio ineficiente (ilegitimado), que "gasta mi dinero" y corrupto (por político).
La política: un descrédito en manos de zánganos que podría existir como no existir para lo que hace falta.
La nota policial: en tanto amedrentación y reclamo de seguridad, pasa a ser el verdadero estado social de la vieja política a cancelar. Lo que escapa a la "Ley y concordia" del mercado. Lo comunitario: una utopía solitaria entre yo, el negocio y "mi bolsillo" (tenga 100 pesos o mil hectáreas adentro).
Lo nacional: un espacio a-histórico, siempre al borde del caos que sólo victimiza. Con habitantes nunca representados por nadie, solo por el foco de la cámara, y donde la única noticia es que la política ya ha fallado, siempre, antes de empezar.
La nueva comunidad pos-solidaria es ahora una sociedad en tanto arquitectura de servicios que "me debe servir" con la eficiencia modélica de lo privado selecto. Ya no soy parte de la memoria de lo público, de los hospitales sociales y universidades políticas hoy en crisis, sino que me trasvestí en un cliente exigente del otro lado del mostrador.
La libertad: el simple pasaje desde el "libre consumidor" al "libre sufragista" sin identidad, alabado por sin partido, por vaciado en cada elección, a punto de comprar algo "genuinamente" entrando al escaparate del cuarto oscuro.
La gente: un "yo" sublimado, absuelto en tanto construcción narrativa. Una unidad personal "auténtica", que representa un muchos en tanto estos muchos no se constituyan en otro tipo de "yo" (como sujeto político identificado), y permanezca como infinita clase media de "empleados" por el capitalismo, en una competitiva y ansiada igualdad de explotados.
Lo sindical, lo popular, los desocupados: una realidad indiscernible de hombres de a "grupos". Algo que debe vivir a distancia de mi vida y que "el Estado no atiende". Seres organizados para algo que nunca se sabe. Imagen mítica en pantalla con palos y pasamontañas. No blancos, peligrosos en conjunto, dirigidos por vagos, punteros, jefes de barriadas y líderes pagados. Un otro cultural y existencial que como nunca, en la Argentina de la plenitud informativa y formativa, ha alcanzado casi el apogeo de una lucha cultural de clases de lo gorila sobre lo peronista, como un racismo no disimulado sobre lo popular, gremial y piquetero: universo de la negatividad política, del voto subnormal y de politizados a propinas.
Sobre este tablero mediático hegemónico, la nueva derecha, hoy como semilla de república agroconservadora, juega siempre de local. El trabajo del sentido común, de ver el mundo, le viene ya dado. Y desde ahí aspira ahora a convertirse en bloque social histórico, desde sus núcleos de neorrentistas, nuevos arrendatarios y bisoños inversionistas especuladores que le amplían sin duda el campo cultural de ciudadanía.
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