miércoles, 16 de abril de 2008

El complot y el Estado

Estoy asistiendo a la semana de homenaje al escritor y ensayista Ricardo Piglia, que se realiza en La Casa de América.

De su micro libro "Teoría del Complot" he extraído estos párrafos (en realidad, se trata de una conferencia, que -afortunadamente- fue transcripta).

Como ven, la manipulación y el engaño vienen de lejos.

Nietzsche también se ha ocupado de demostrarlo con suma pertinencia. Para percibirlo, basta sólo leer la Genealogía de la Moral.

¿Será que alguna vez será entendido por todos los que deberíamos? O tan siquiera por la mayoría de los perjudicados? A veces pareciera que el poder de seducción del Estado para hacernos creer que seremos los elegidos por la fortuna, neutraliza la lucidez de quienes tendríamos la obligación -para con nosotros mismos- de no perderla nunca.


El complot y el Estado

"... la noción de complot permite pensar la política del Estado, porque hay una política clandestina, ligada a lo que llamamos inteligencia del Estado, los servicios secretos, las formas de control y de captura, cuyo objeto central es registrar los movimientos de la población y disimular y supervisar el efecto destructivo de los grandes desplazamientos económicos y de los flujos de dinero. A la vez, el Estado anuncia desde su origen el fantasma de un enemigo poderoso e invisible. Siempre hay un complot y el complot es la amenaza frente a la cual se legitima el uso indiscriminado del poder. Estado y complot vienen juntos. Los mecanismos del poder y del contrapoder se anudan."


Platón y el Estado

"La República (de Platón) es un texto básico en lo que podríamos llamar la utopía estatal, el modelo del Estado perfecto. Y, a la vez, es un texto fundador de lo que entendemos como la construcción de la realidad desde el Estado.
Es necesario -escribe Platón- que las mujeres y los hombres mejores tengan relaciones asiduas y que por el contrario estas relaciones sean poco frecuentes entre los individuos inferiores de uno y otro sexo. Para resolver esta cuestión se tendrán que hacer, pues, ingeniosos sorteos de modo que el individuo de clase inferior eche la culpa a la mala suerte en cada aparejamiento, pero no a lo gobernantes.
Como ven, es una concepción conspirativa total: el complot es el mundo social mismo. A través de sorteos se va a decidir cómo se establecen las relaciones sexuales entre los sujetos y la desigualdad estará atribuida a la suerte.
Pero lo extraordinario es que Platón señala que el Estado va a hacer trampa. Primero decide cómo quiere que sean estas relaciones desiguales y luego manipula las reglas, de modo que todos los sujetos atribuyan la desigualdad a la suerte."

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