El amigo Héctor Durana me ha hecho llegar esta crónica desde Francia, país en el que reside. Por lo cual, como puede inferirse, lo relatado ha sucedido en el corazón de una sociedad del "primer (ja, ja, ja) mundo". La misma que se atribuye haber dado pie a la Declaración de los Derechos del Hombre.
Me parece una descripción sutil y transparente de la entente entre dos -de los tres- fundamentalismos monoteístas que están arrastrando a nuestro pobre mundo a un delirio sin fin y a un desenfreno del arbitrio, como hacía mucho no veíamos.
El fundamentalismo árabe musulmán, protegido y apoyado por el fundamentalismo cristiano neoliberal de Sarkobush -como bien lo define el amigo- en una entente despreciable, que retrotrae a la humanidad a sus peores momentos.
Hago mías las palabras y el posicionamiento de Héctor sobre el asunto. Y aprovecho para manifestar cada vez más azorado ante el evidente avance del fascismo en el mundo occidental y cristiano "primermundista".
Y, tal como sucedió en su primera aparición, las muy democráticas sociedades europeas calladitas la boca. Cuando no, activas partícipes, como en el caso de la Italia del molusco Berlusconi.
Cuando la verdad no se puede asumir, es la mentira la que obliga
Por los Tribunales de Francia, corre un viento de vergüenza... Pasa que contrariamente a como sucede en tantos otros casos sobre los que no recae la atención pública, esta vez hay un caso judicial que remueve más allá del "establishment" y uno de los pilares mismos del Pacto Social Francés, en lo que toca a los derechos y deberes, a saber: el contenido sin falsificaciones ni imposturas -y la vigencia misma- del Estado Laico. En algo más de un siglo exitoso de aplicación de la separación de la Iglesia y el Estado, salvo durante la sola excepción de los años de la ocupación nazi y del gobierno de Petain (1939/1945), y ahora por la acción conjugada del integrismo musulmán y del neoliberalismo de Sarkobush, la laicidad como práctica, a pesar de ciertas contorsiones conocidas, ha servido en este país para que ateos y confesos convivan sin ultrajarse unos a otros, sin obligarse en lo esencial a creer o lo contrario, en el terreno de la fe... Así, es el ciudadano quien se ocupa de la res-pública.
Pero aquí va el fardo: hace dos meses hubo un fallo de un Tribunal Civil del Noroeste de Francia que anuló un matrimonio... tal como tantos otros lo han sido... teniendo como consecuencia la disolución... pero no por las mismas razones...
Para entender mejor este caso, vale recordar un tramo de la historia de Espartaco... Es la escena en que un soldado romano -espada en mano- trata de arrancar de mentira-verdad a Hugo, un ex-esclavo que se uniera en la lucha con aquel general de hombres libres... El legionario aullaba apuntando con su espada el cuello de aquél que yacía por tierra, a sus pies: -"¡Va de tu garganta, maldito seas, dime la verdad sobre quién eres !!!"... El silencio que siguió a la inquisición fue por terror, según algunos testigos... por dignidad, según otros...-"Dime la verdad, miserable cobarde !!!"El arma daba amplitud al verbo, según algunos testigos, y socavaba la legitimidad del acto y lo contradecía, para otros... Porque ¿quién puede exigir verdad a quién somete?
Alberto, vuelvo al fallo del Juzgado Civil...o más bien sigo en él... Ocurre que el dictamen se apoya en que: "una de las causas de disolución del matrimonio se concretiza si de lo considerado se desprende que se comprueba que se (al menos uno de los contrayentes) ha mentido sobre una calidad esencial de uno de los contratantes..." ¡TEXTUAL !!! En este caso juzgado, el marido denunciante, comprobó la noche de bodas, contra lo afirmado por su hasta allí amada mujer, que ella no era virgen. Y exigió inmediatamente la anulación del matrimonio... a lo que finalmente accedió el tribunal, según se dice por los corredores del Palacio (¿de Justicia?) luego de mil ires y venires entre familias de uno y otro y mediadores indefinidos, tal vez de hasta alguna mezquita interesada en virtudes y verdades arrancadas por la presión social brutal y ancestral ya.
En este país que se jacta de haber sido el origen de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (del Hombre) todavía se practican a escondidas, por miles, la monstruosidad de la escisión, y centenares de miles de jóvenes mujeres de familias árabes viven sometidas al chantaje y al terror familiar que les elige esposo y futuro "según la tradicion musulmana"... Como si esto fuera poco, en país LAICO la cosa se supo porque no podía ocultarse, como cuando se encierra un animal muerto en un saco... cuando hecha con el tiempo muy mal olor... Primero fue un rumor, luego fue que alguien lo balbuceó incompleto ante una editorial... Ocurre que la Ministra de la Justicia es todavía Rachida Dati, que posara indecorosa al comienzo de la era "bling-bling" en "Jours de France", es la misma señora que parece que no devolvía "por olvido" una parte del costosísimo "ajuar" que le cedieran algunos de los modistos más famosos de la Ciudad Luz para que hiciera sus fotos de super lujo en las revistas del jet-set más mundano... sin opiniones irritadas vertidas ni en los peristilos, ni en los jardines de juegos de aguas... Esta Dati, señora que fue pero no ya, comentó al comentar... que "ella había pasado por el mismo camino..."Y que "ella, (LA MINISTRA-INTEGRADA) apoyaba la decisión porque permitía a esa pobre mujer deshacerse de un matrimonio impuesto" (!!!). Como que un ministro, que debe ser laico por obligación constitucional, diga pûblicamente que "el fin justifica los medios".
Hay más, y peor. Cabe preguntarse que si este caso sienta jurisprudencia... ¿a dónde vamos ??? Esto fue así hasta que ayer la levadura hizo montar demasiado la torta de la opinión pública y que unos tras otro, algunos monolitos que todavía quedan, hablaban de náusea y otros síntomas parecidos ante lo hecho y dicho hasta alli, comprendida la Ministra y los "frailes árabes"... Por parte del integrismo "ni palabra", aunque cada uno sabe que en la espada del romano que reclamaba respeto, más arriba en mi relato, la actitud es esclarecedora... Hoy, porque esto parece un aspecto neo-liberal-social-DESCALABRADO, varias cosas: Por un lado la ministra se desdijo una vez más, y pidió que intervenga el Procurador de Lille (Norte de Francia) que depende jurídicamente de sus instrucciones... El Procurador pidió al fin de la tarde que se deshaga el fallo del Tribunal... (¿Es que los van a casar de nuevo ???).
El oscurantismo, esta falsa libertad por ejemplo de llevar ocultando una mujer vergonzante bajo un manto de telas crea espacios de desquicio como el que relato aquí. El neoliberalismo Sarkobushista, puritano para los otros y deseoso de llevar todo en un puño (seguramente hasta su propia polla) securitario, apoya con descaro el maximalismo teológico, al son de un papa que ya devolvió sus fueros a la iglesia más reaccionaria... Nombro aquella de la misa en latín, la logia P2 y el Banco Ambrosiano que ni el anterior se había animado a reciclar... este costado católico exasperado...y del lado musulmán-extremista BIENVENIDO todo lo que estructura para fijar la conducta con el modelo más retrógrado de sus creencias o más bien de sus prácticas, con el criterio con que ya se han mostrado brillantes por el mundo engendrando Al-Qaida... Aquí los usan para comprar la paz en los suburbios de las grandes ciudades de Francia...
Y así estamos, Alberto... juntando presión en las barriadas a integrar en la república, volviendo atrás dos siglos!!! ¿Qué puede quedar de digno en un hombre que imagine a la mujer, la relación con una mujer, según estas normas y procederes? ¿Qué puede hacer de digno una mujer sin rebelarse y luchar contra esta represión social inconcebible ? Cuando la derecha no renuncia a sus taras congénitas y la izquierda renuncia a sus principios fundamentales lo que aparece estúpidamente ante la sociedad -como el combate entre el vicio y la virtud-, esconde por ejemplo la diferencia abismal entre la libertad y la dependencia.
No puedo asegurarte si fue leyendo Erich Fromm o 20 poemas de amor y una cancion desesperada, en el tiempo en que me embriagó por primera vez el perfume de una mujer... pero recuerdo haber aprendido por ese entonces que lo importante no era ser el primero... sino el último... Me parece que de todo esto se puede discurrir largo y tendido, por lo que te hago llegar lo que me parece abrir el diálogo sobre un tema esencial... Recibe un abrazo fraternal. Hector Durana
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